Jesus Es Vivo     

 

 

Reconocimientos

 

 

Me gustaría tomar este momento para reconocer la fidelidad y amor de todos aquellos que han tenido parte en que nuestra familia reconociera a Jesucristo como Señor. Agradezco a Dios por aquellos que oraron por nosotros incluso antes que les conociéramos. Agradezco a Dios por aquellos que tuvieron el coraje y el amor de invitarnos a las fiestas, reuniones de oración y cultos antes que quisiéramos realmente ir.

 

Me sigue asombrando la belleza y la paciencia del pueblo de Dios, los cuales aceptan a quienes Dios les envía tal y como son. ¡Nunca claudiquen! El Señor nos ha prometido las naciones por heredad y hasta lo último de la tierra como posesión nuestra

 

 

JESÚS ESTÁ VIVO

 

¡Y SE INTERESA A TRAVÉS SUYO!

 

 

Prólogo

 

Una joven de cabello oscuro golpeó a mi puerta. Le atendí con más cansancio que curiosidad y la vi parada allí. Me preguntó si era posible hablarme en privado sobre algo muy importante. Su voz temblaba, sus rodillas se movían un poco y en sus ojos había una intensa súplica. Me dijo (siendo yo atea) que Jesucristo estaba vivo y que necesitaba recibirle. Le pregunté acerca de todas las otras personas en el mundo. ¿Por qué Dios no enviaba a alguien a ellos? Me dijo que Dios siembre marcaba un camino para toda persona.

 

(Lucas 3:6 -Y verá toda carne la salvación de Dios.)

 

Una comunicación desde lo profundo de mi ser dijo, “Si la rechazas y lo que ella dice, me habrás rechazado a Mí.” Luego de haberme despedido de ella, fui a mi habitación e hice mi primera oración: “Señor, si tú eres real, quiero recibirte, pero deberás probarlo primero.”

 

A partir de allí, mi vida no volvió a ser igual. ¡Jesucristo es real, y él está vivo!

 

Pocas semanas después, estaba en una reunión de milagros preguntándome si todo eso era real. Había aprendido a confiar en Dios, pero aún tenía dudas sobre algunos de sus amigos. Lo que me rodeaba pareció como que se desvanecía y en lugar de eso vi un mar de gente de todos los colores y naciones, procurando algo. Dios me habló y dijo: “Lleva mi sanidad a las naciones y diles que estoy vivo.”

 

Índice  

 

 

 

 

 

          Capítulo #1     Levántate y Anda 

Capítulo #2     Vivo entre los Muertos                    

 

Capítulo #3     La Respuesta es Sí 

                         

Capítulo #4     Restaurado                                        

 

Capítulo #5     Jesucristo Dice Lo haré                   

 

Capítulo #6     Jesús Dice Puedo Hacerlo  Lo Haré

 

   Capítulo #7     13 Preguntas / Salvación 

               

  Capítulo #8     12 Preguntas / Espíritu Santo 

          

   Capítulo #9     13 Preguntas / Sanidad                      

 

 

 

 

Capítulo Uno

 

Levántate Y Anda   

 

 

Jesucristo es nuestro sanador. Él quiere que usted esté bien. Ha provisto tanto para su salud como para su salvación. Miremos la ocasión en la cual el Nombre de Jesús sanó a un hombre paralítico:

 

Hechos 3:1-3

:1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.

:2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

:3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.

 

Este paralítico estaba allí cada día, y Pedro y Juan le habían visto muchas veces, pero esa vez fue diferente.

 

En India, una joven vino a la cruzada de milagros. Cada noche traía una persona enferma diferente al servicio de milagros de sanidad, y cada noche las personas que traía eran sanadas. La chica ciega que trajo volvió a su casa viendo. Las dos muchachas sordas podían oír. Una señora que trajo era epiléptica y tenía asma, pero Jesús la sanó. La última noche de la cruzada, pasó al frente con una chica que era paralítica, la cual no podía ni caminar ni danzar. Pero ella misma tenía su pierna leprosa muy inflamada. El Espíritu Santo me dijo que pusiera mi mano sobre su pierna y que le ordenara al cuerpo que fuera sano. Instantáneamente, la pierna que estaba hinchada al doble de su tamaño, regresó a la normalidad y pudo caminar perfectamente, sin cojera. Dios no hace acepción de personas. Lo que hizo por el paralítico y lo que hizo por aquella mujer quiere hacer por usted.

 

Hechos 3:4-6

:4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.

:5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.

:6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

 

Unos padres preocupados en Ottawa trajeron a su pequeña a una reunión de sanidad. El doctor les había dicho que debería usar zapatos con barras conectadas, ya que sus piernas se torcían hacia adentro, pero Dios sanó a la niña y sus piernas volvieron a estar derechas.

 

El nombre de Jesús tiene poder. Dios envió su palabra para sanar las enfermedades.

 

Salmos 103:2-3

:2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

:3 El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;

 

Salmos 107:20

            nvió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.

 

Una pareja joven recobró la esperanza cuando escucharon del poder sanador de Jesucristo. Se les había dicho que debido a que la mujer tenía ciertas cicatrices en su cuerpo, entonces no podría tener hijos. Pero gracias a Jesucristo, ahora tienen tres hijos. A otra señora que vive en la parte occidental de Canadá, le fueron extirpados sus órganos reproductores debido al cáncer, pero Jesucristo le dio un vientre nuevo y ahora tiene un hijo.

 

Dios quiere que su cuerpo esté bien. Su palabra es la garantía. Y para ser una garantía efectiva debe ser aplicada. El nombre de Jesucristo hace que nuestra garantía sea efectiva. Nosotros cancelamos nuestra garantía por el uso fuera de la ley y no autorizado de las partes de nuestro cuerpo. Jesucristo compró nuestros derechos nuevamente. La paga del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús.

 

Una chica de quince años que había huido de su casa vino a nosotros llorando. Se le había dicho que tenía leucemia, y como era prostituta pensaba que era demasiado mala como para que Dios la quisiera. La Biblia dice “El que a mí viene, no le echo fuera.” Jesús dice, “No quiero que nadie perezca, sino que todos reciban vida eterna.” Fue así que ella puso su vida en las manos de Jesucristo esa noche, y Dios le sanó la leucemia y le dio la oportunidad de tener una vida nueva.

 

El Señor Jesús no lo sanará algún día. Hoy es el día de su sanidad. Jesucristo ya hizo provisión para su necesidad hace 2000 años. Jesucristo está esperando que usted reciba la respuesta que le dejó, “Sí, te sanaré.”

 

1 Pedro 2:24

Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

 

Debido a que Cristo llevó nuestros pecados, ya no tenemos que cargarlos más. Jesucristo nos ama y quiere liberarnos.

 

 

Juan 10:10

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

 

Una señora muy hermosa vino a nuestra casa. Le contamos de Jesucristo y lo mucho que él quería sanar su cuerpo, ella levantó sus piernas y nos mostró las cicatrices que tenía por las operaciones en sus rodillas. Le habían dicho que en diez años estaría en silla de ruedas. Pero el Señor tenía un mejor plan. Nos reunimos alrededor de ella y oramos con fe, creyendo que Dios podía sanarla. Luego de la oración, ella pudo correr, bailar y hacer aerobics.

 

“¿El Señor puede enderezar mis piernas aunque haya tenido polio cuando era joven?” preguntó un señor a medida que se acercaba a nosotros cojeando levemente. Le dijimos que sí. “Piernas, enderécense en el nombre de Jesús.” Sus piernas obedecieron la palabra de Dios y se enderezaron inmediatamente. ¡Alabado sea el nombre de Jesucristo!

 

Jesucristo ha pagado la deuda, y nos ha comprado la vida para nuestros cuerpos físicos.

 

Romanos 8:11

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

 

Jesús hizo que sus piernas caminen, que sus brazos trabajen y que sus órganos internos estén bien. Él ha provisto sanidad para su mente. Usted ya no tiene que estar enfermo. ¡Jesucristo vino para ser su sanador!

 

 Un hombre vino a la reunión en silla de ruedas y se sentó en el fondo, escuchando atentamente. Él era muy activo pero quedó paralítico y entumecido. Ahora puede caminar gracias a Jesús.

 

Un niño de nueve años fue a la escuela y no podía leer luego de cuatro años de estudios. Un día, los niños cristianos y su maestra pusieron sus manos sobre su cabeza y oraron a Dios para que le diera sabiduría y sanara su cerebro. A los treinta días, el niño podía leer fluidamente.

 

Lo que Dios ha hecho con otros, también hará con usted. Su salud y felicidad son parte del plan de Dios.

 

Usted puede ser sano ahora mismo, al leer este libro. Coloque sus manos sobre la parte de su cuerpo en la que tiene necesidad. Ahora háblele a su cuerpo. Dígale, “Cuerpo, en el nombre de Jesucristo, te mando que seas sano.” Ahora comience a hacer lo que no podía hacer antes. Jesucristo es fiel para cumplir su palabra. ¡Sea sano en el nombre de Jesús!

 

El mendigo que estaba sentado junto a la puerta del templo nunca caminó. Él nació paralítico, pese a eso, la sanidad estaba a su alcance.

 

Hechos 3:7-9

:7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;

:8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

:9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.

 

La sanidad es la voluntad de Dios para usted. La gente glorificará a Dios cuando vea que él le ha sanado. Cuando usted le pide a Dios que le sane, su respuesta es sí.

 

Santiago 1:17

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

 

Hechos 3:16

Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

 

Quizás usted diga: “No puedo ser sano porque no tengo fe.” Jesús ha hecho provisión para usted.

 

Romanos 12:3

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

 

El Señor Jesucristo, por medio de su palabra está presentándole dos regalos ahora. Su fe y su sanidad. Reciba estos regalos. Ábralos y disfrute la bendición de Dios en su vida, porque

 

                                                                  

¡Jesucristo Está Vivo!

 

       

 

 

Capítulo Dos

 

Vivo Entre los Muertos

 

 

Para Dios nada es imposible. Con Dios todas las cosas son posibles. En los tiempos bíblicos, Jesucristo resucitó gente muerta. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Hoy día, Jesucristo aún está resucitando gente. Usted está vivo. Está leyendo este libro. Y como Jesucristo puede resucitar un muerto, su situación no es demasiado grande ni complicada para Dios.

 

Un amigo de Jesús se enfermó y murió. Su nombre era Lázaro. Él tenía dos hermanas, una se llamaba María y la otra Marta. Ellas también eran amigas de Jesús. Las hermanas llamaron a Jesús diciendo, “Señor, he aquí el que amas está enfermo.” La Biblia dice que Jesús amaba a Marta, a su hermana María y a Lázaro. Jesucristo no llegó allí cuando Lázaro aún vivía, sino que llegó poco después de su muerte. Puede leer esta historia en Juan 11.

 

Juan 11:14-15

:14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto;

:15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.

 

Cuando Jesús llegó a Betania, donde Lázaro vivía, el funeral ya se había llevado a cabo.

 

Juan 11:19-23

:19 Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

:20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

:21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

:22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

:23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

 

Las palabras de Marta parecían reflejar que ella tenía fe, pero en su corazón ella pensaba en el ayer y en el mañana. No parecía entender el hecho que Jesucristo había ido a sanar a su hermano en ese mismo momento.

 

Juan 11:24-27

:24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

:26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

:27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

 

Jesucristo no le preguntó si creía que él era el Cristo, el Hijo de Dios; le preguntó si creía que los muertos vivirían. Tampoco la desechó debido a que no contestó su pregunta adecuadamente. Él tampoco lo desechará a usted. La Biblia dice que él nunca nos dejará ni nos desamparará.

 

Una pareja joven había procurado tener hijos por tres años. Acababan de recibir al Señor Jesucristo y habían orado para que Dios les diera un hijo. Cuando llegó el tiempo para que la niña naciera, sucedió una tragedia en la sala de parto. El diablo había ido para robar y echar a perder la niña que Dios les había prometido a estos nuevos creyentes. La niña nació, pero su cerebro había sido dañado en forma irreparable.

 

Un análisis cerebral revelaba que el mismo estaba hinchado y dañado a tal punto que algunas secciones del cerebro no se pudieron determinar por el examen. El doctor les dijo a los jóvenes padres que su hija no viviría; y que si viviera, tendría serios daños cerebrales, no podría oír y probablemente sería ciega. Jesucristo tenía otros planes para la bebé. ¡Jesucristo la sanó! La niña no es ni ciega ni sorda ni tiene daño cerebral, sino que ya es una niña de diez años, saludable y feliz, debido a que las personas creyeron en el poder sanador de Dios.

 

Su hijo también puede ser sanado. Jesucristo dice en su palabra, “Pongan sus manos sobre los enfermos y se recuperarán.”

 

Juan 16:23

En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

 

Romanos 8:32

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

 

1 Corintios 1:9

Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

 

Marta llamó a María y María fue al encuentro de Jesús.

 

Juan 11:32-40

:32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

:33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

:34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

:35 Jesús lloró.

36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

:37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

:38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.

:39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

 

Marta tuvo que tomar una decisión. Ella podía escoger creer lo que olía y lo que veía y escuchaba, o podía creer las palabras de Jesucristo. Sus palabras son espíritu y vida en toda situación.

 

Antes que usted viera su problema, Dios ya tenía un plan para resolverlo. Sus palabras le mostrarán la solución. Su palabra le traerá vida sobrenatural. Su hijo puede vivir en vez de morir. Sus relaciones interpersonales pueden sanar cuando las somete a Dios. ¡Nunca desista! Jesucristo cuida de usted. Él se preocupa y quiere ayudarle. Sea cual sea su necesidad, el Señor puede ayudarle a satisfacerla.

 

A Jesucristo no le importó el olor que Lázaro pudiera causar. Jesucristo no cambió de opinión debido a las ideas de las personas que estaban cerca de la tumba.

 

Juan 11:40-41

:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

:41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

 

La gratitud hace que la fe sea algo efectivo.

 

Juan 11:42-44

:42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

:43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!

:44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

 

Un día, una mujer enferma y quebrantada puso su vida en las manos de Jesucristo. Elle le conocía pero no le había servido con fidelidad. Había desobedecido sus palabras muchas veces. Pero Jesucristo nunca la desechó. Jesucristo la amaba por quién ella era. No la condenaba por ser así. Ella estaba sentada, desesperada y sin consuelo en un hospital. Su peso había bajado muchísimo. Tenía cáncer terminal y esperaba morir pronto. Cuando le pidió al Señor que le ayudara a vivir y que no muriera, Dios la levantó y se recuperó por completo. El cáncer no la retuvo, ahora es libre gracias a Jesús.

 

Dios es un Dios bueno, y le ama, y quiere lo mejor para usted. Jesucristo es su amigo, así como él era amigo de Lázaro. Usted ya no tiene que quedar atado a una determinada adicción. Jesucristo envió sus palabras para sanarle, para librarle y traerle libertad. Ponga su vida en las manos de Jesús. Venga tal cual es. Jesucristo le tomará y le cambiará, tenga la seguridad que él le ama.

 

 

Capítulo Tres

 

La Respuesta Es Sí

 

 

Jesucristo se preocupa por la gente quebrantada y solitaria. Él escogió amarle y ayudarle a responder a su poder. Con Jesús, nunca estará solo. Él nunca lo dejará ni lo desamparará. Jesucristo siempre se preocupará por usted y nunca le desechará. Él oró a su padre para que usted tuviera éxito, y el Padre siempre responde sus oraciones. Usted ha sido sentenciado a tener éxito y plenitud. Tiene una sentencia de por vida. Las palabras de la Biblia le ayudarán a cumplir esa sentencia, y le permitirán que su estadía en la tierra sea placentera.

 

Juan 6:63

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

 

“¿Quieres ser sano?”, le preguntó Jesús al hombre que había estado postrado por treinta y ocho años.

 

Una señora y su esposo vinieron a la reunión un domingo de noche. Traían a su pequeña hija con ellos. Querían oración por su hija, la cual era sorda de nacimiento. La señora también tenía un problema. Tenía que andar en silla de ruedas y había estado en continuo dolor por veintiséis años. Esta señora vino para recibir oración por su hija. Cuando la hija fue sanada, la señora y su esposo se regocijaron. Pero Jesucristo tenía algo mayor para la familia esa noche. Jesucristo nunca tuvo la intención que la señora saliera en la misma manera en que había llegado a la reunión, así que él la sanó también. Usted no tiene que seguir siendo en la forma en que siempre ha sido.

 

 

Jesucristo provee una respuesta para cada situación.  Esta señora creyó en Jesucristo como su sanador. La señora se levantó y caminó en el nombre de Jesús. Ya no tenía más dolor. Estaba dispuesta a ser sana.

 

Juan 5:5-7

:5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

:6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

:7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

 

Jesucristo nunca le sanará contra su voluntad. Usted debe querer ser sano.

 

Este pobre hombre tenía un problema. Cada vez que se aventuraba para hacer algo en la vida, alguien llegaba antes que él y nadie lo podía ayudar. Había estado en la misma condición por treinta y ocho años, esperando que un hombre le ayudara.

 

Juan 5:8-9

:8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

:9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

 

Este hombre fue obediente a las palabras de espíritu y vida que Jesús pronunció. El hombre quedó sano, pero no podría haberlo sabido hasta que se resolviera a levantarse y caminar. Él no le dijo a Jesús: “¿Qué quieres decir con que camine? ¿Acaso no sabes que he estado enfermo por 38 años? Ni siquiera recuerdo cómo caminar.” Sino que a la palabra de Jesús, él obedeció y recibió la fuerza para caminar.

 

Pídale al Señor que sane su cuerpo, en el nombre de Jesús. El Señor dice, “Y todo lo que pidiéreis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”

 

Así que, pida y recibirá. Pero obre en base a lo que pide. Haga lo que no podía hacer antes. Levántese y ande así como el hombre que estuvo enfermo por treinta y ocho años. Él dejó a un lado los treinta y ocho años de enfermedad, se levantó y caminó. El Señor le dio el poder de caminar, así como él quiere darle a usted el poder de caminar, en el nombre de Jesús. ¡Jesucristo está vivo!

 

No hay algún caso que sea demasiado difícil como para que Jesucristo intervenga. Nadie puede impedir que usted reciba a Jesús, así como tampoco nada puede hacer que él no le reciba. Jesucristo sanó y salvó a todos aquellos que vinieron a él y le recibieron.

 

Marcos 5:2-8

:2 Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

:3 que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas.

:4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar.

:5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

:6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él.

:7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

:8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

 

Dos mil demonios no habrían podido impedir que este hombre viniera a Jesús. Ellos tampoco podían influir para que Jesucristo le rechazara. Jesús dice, “El que a mí viene no le echo fuera.” Los demonios no pudieron siquiera impedir que este hombre adorara a Dios.

 

Marcos 5:9-15

:9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

;10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región.

:11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.

:12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.

:13 Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.

:14 Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido.

:15 Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

 

Cuando Jesús sanó a este hombre, le regresó su sanidad. Jesucristo es el mismo, hoy, ayer y por los siglos. Él nunca cambia de opinión con respecto a la sanidad de la gente. Dios puede darle una mente sana.

 

 

2 Timoteo 1:7

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

  

 

1 Juan 4:17-19

:17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

 

El hombre que Jesucristo liberó quería seguirle, pero el Señor tenía una obra para que hiciera.

 

Marcos 5:18-19

:18 Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él.

:19 Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

 

Jesucristo no se avergonzaba del hombre a quien había sanado. Este hombre le habló a sus amigos y enemigos sobre lo bueno que fue Dios con él; y muchas personas creyeron, porque este hombre compartió la bondad de Dios con ellos. Usted es especial. Es parte del plan de Dios. Dios está orgulloso de usted. ¡Usted está en Su equipo!

 

 Hebreos 2:11-15

:11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

:12 diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré.

:13 Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.

:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

:15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

 

Una madre estaba en el área de enfermos violentos de un hospital mental. Estaba triste, enojada y temerosa. Su propio hermano había violado a su única hija. Cuando ella misma era pequeña, este mismo hermano la había violado a ella Su esposo volvió a casa y averiguó lo que había sucedido. Entonces se enojó con la madre y la dejó con la hija. Ella ya no resistía más. Su mente había fallado, y todo lo que podía recordar era la misma escena siendo repetida una y otra vez en su mente. Jesucristo tenía interés en esta mujer y su hija. Así que envió a alguien para liberarlas. La señora oyó sobre Jesús. Oyó que ella podía perdonar y que Jesús podía ser su sanador; que Jesús podía quitar la ira, y que le podía dar una nueva vida. La mujer le dijo que sí a Jesús. Instantáneamente volvió a sus cabales. Dios le dio la fuerza para ser una madre. Dios la llenó con su amor, e instantáneamente la restauró.

 

No importa lo desesperante que parezca ser su situación, con Dios hay esperanza.

 

 2 Corintios 5:17

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 

Juan 8:12

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

 

 

 

 

 

¡Jesucristo Está Vivo!

 

Capítulo Cuatro

 

restaurado

 

 

Salmos 146:8

Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos.

 

Salmos 145:14

Sostiene Jehová a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos.

 

Jeremías 1:2

Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado.

 

Una señora mayor vino a un desayuno que habíamos organizado, donde se le dijo que Jesucristo era su sanador, que él estaba vivo y activo en el mundo actualmente. Que él se preocupaba por ella y quería sanarla. La señora respondió con gozo y alivio. Su espalda se había estado encorvando durante muchos años. Los creyentes en Cristo pusieron sus manos sobre su espalda, y Dios la enderezó instantáneamente y no volvió a caminar encorvada. Todo el dolor se fue. Jesucristo la sanó.

 

Una joven fue a una reunión de milagros, no porque fuera creyente, sino porque quería despedirse de dos ministros que se habían hecho amigos de ella. Durante la reunión, se mantuvo firme, pero las olas del temor y angustia golpeaban sobre su cuerpo. Se le había dicho hacía pocos días que se quedaría ciega. A medida que continuó el culto, uno de los ministros dijo, “El Señor va a sanar a alguien que está por quedarse ciego hoy.” La joven sabía que esa persona era ella. Cuando caminaba hacia el frente, Dios restauró completamente sus ojos. Al otro día, fue a ver al oculista, quien le dijo que sus ojos se habían curado nuevamente. ¡Jesucristo lo hizo de nuevo! Sus palabras son buenas. Lo que Cristo promete, siempre cumple.

 

2 Corintios 1:20

Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

 

Lucas 13:10-13

:10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;

:11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.

:12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.

:13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.

 

Jesucristo le está llamado para que vaya a él. Él le ama y quiere lo mejor para usted. Él le recibirá tal como es. Esta señora no podía enderezarse, pero Jesucristo le dio poder para pararse cuando vino a él. Jesucristo le dio poder para enderezarse y glorificar a Dios. Usted es especial para Dios. Usted es una parte única del plan de Dios. Las manos de Jesucristo son capaces de enderezar cada parte de su vida cuando usted viene a él. Jesucristo dijo, “El que a mí viene, no le echo fuera.” ¡Usted vale para él!

 

Lucas 6:17-19

:17 Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;

:18 y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.

:19 Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.

 

 ¡Jesús Está Vivo!

 

 

 

 

 Capítulo Cinco

 

Jesucristo Dice Lo Haré

 

 

3 Juan 2

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

 

2 Pedro 1:3-4

;3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

:4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

 

Jesucristo está lleno de compasión. Él está aquí para sanar a los extraviados. Él está aquí para liberar a los impuros. Sus palabras traen vida en cualquier lugar donde actúan.

 

Después que Jesucristo terminó de dar el sermón del monte, descendió y una gran multitud le seguía. Pero incluso en una gran multitud él tiene tiempo para usted.

 

Mateo 8:2

Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

 

A los leprosos en aquellos tiempos no se les permitía ser parte de la multitud. La lepra era contagiosa y no tenía cura. Un leproso debía gritar, “Impuro, impuro,” como advertencia para la otra gente, para que no quedaran expuestos. Este leproso clamó algo diferente. Él clamó, “Señor, si quieres, puedes limpiarme.” Él estaba cansado de ser un leproso impuro. Cuando conoció a Jesús, vio que había otro camino.

 

Mateo 8:3

Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.

 

Jesucristo no tenía temor de los gérmenes. Él no tenía temor de entrar en contacto con una enfermedad mortal. Él vino a conquistar la destrucción. Él vino a traernos vida.

 

1 Juan 3:8

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

 

La destrucción debe inclinarse delante del nombre de Jesucristo. Como creyentes, se nos ha dado el poder sobre el enemigo.

 

Lucas 10:19-20

:19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

:20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

 

Podemos decir con el apóstol Pablo que no nos avergonzamos del evangelio de Jesucristo, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también al griego.

 

Jesucristo es nuestro amigo y lucha todas las batallas de la vida con nosotros.

Romanos 8:31-34

:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

 

¡Dios está de nuestro lado! Él quiere obrar en nuestra vida. Miremos juntos ahora cómo fue que la enfermedad respondió a las palabras de Jesucristo:

 

Mateo 8:5-13

:5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,

:6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.

:7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

:8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.

:9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

:10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

:11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;

:12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

 

¿Le gustaría creer algunas palabras más de Jesucristo? Romanos 10:17 nos dice “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

 

Tenemos muchos testimonios de personas que han sido sanados de asma, parálisis, y cáncer. Su fe llegó a existir y se fortaleció por escuchar consistentemente las palabras de Dios. Una buena prescripción para la poca fe consiste en comprar grabaciones del Nuevo Testamento en cassette y escucharlas repetidamente. Escuche las cintas mientras maneja, cuando trabaja en la casa o cuando se va a dormir en la noche. Notará que la fe y la paz surgen en su corazón. Un nuevo clima entrará en la habitación donde esté, y la sanidad vendrá debido al poder que hay en la palabra de Dios.

 

Su vocabulario comenzará a cambiar también, ya que su mente será renovada con las palabras que Jesucristo pronuncia. Sus palabras comenzarán  a producir vida y fe para usted. Donde está la palabra de un rey hay poder. ¡Jesucristo es el Rey!

 

 

¡Jesucristo Está Vivo!

 
 

Capítulo Seis

 

 

Jesucristo Dice Puedo Hacerlo Y Lo Hará

 

 

1 Corintios 4:20

Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.

 

Marcos 11:24

Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

 

Lucas 10:8-9

:8 En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante;

:9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

 

Lucas 11:2

Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

 

En el cielo sólo hay salud y no hay enfermedad. La voluntad de Dios es que los beneficios del cielo sean disfrutados en la tierra, en su vida hoy mismo. El reino de Dios viene con su salvación. Este reino sólo se hace real a medida que aplicamos sus principios. El reino de Dios no es únicamente para ser observado, sino que el reino de Dios es un estilo de vida. Dios nos ha llamado a un nuevo estilo de vida.

 

Colosenses 1:13

El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.

 

1 Juan 2:8

Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.

 

Jesucristo puede ayudarle a tener éxito en cualquier cosa que le traiga a él. Usted está destinado a triunfar y no a fracasar. Todo lo que traiga oscuridad a su vida está sujeto al poder de su Señor Jesucristo. La oscuridad no vence a la luz. La luz de Jesucristo fue creada para vencer todas las fuerzas de oscuridad. Podemos decir junto con el apóstol Pablo en Filipenses 4:13; “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” La Biblia dice, “Diga el débil: Fuerte soy” en el Señor y en el poder de su fuerza.

 

Hebreos once nos cuenta sobre las muchas personas que, a través de la fe, aún en la debilidad, fueron fortalecidas. Recibieron poder para multiplicarse y fuerza en la batalla. Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.

 

La Biblia nos dice que peleemos la buena batalla de la fe. Es una buena batalla, porque siempre ganamos. Dios ha creado en usted el poder de ser un vencedor.

 

2 Corintios 5:17

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

 

2 Corintios 5:7

            (Porque por fe andamos, no por vista).

 

Usted nunca más deberá ser gobernado por su pasado. Puede hacer todas las cosas por medio de Cristo, que es quien le fortalece. Usted es un ciudadano del cielo, y todo lo que el reino de Dios tiene para ofrecerle es suyo.

 

 

Lucas 12:32

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.

 

Reciba los beneficios de la voluntad de Cristo para usted. Él dice, “No quiero que nadie perezca, sino que todos reciban vida eterna.”

 

1 Corintios 1:30

Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.

 

1 Corintios 15:57

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

 

El Señor nunca le desamparará. Usted ha nacido nuevamente de Su simiente, la cual es incorruptible.

 

Marcos 9:17-24

;17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

:18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

:19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.

:20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

:21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.

:22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

:23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

:24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

 

Una mañana, una creyente nueva me llamó. El señor la había liberado del alcoholismo y la artritis. Estas enfermedades la habían paralizado y habían devaluado su calidad de vida. Jesús dijo, “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” Esta abuela tenía un problema imposible. Ella lloraba en temor y desesperación. Su única nieta estaba agonizando. La pequeña tenía heridas infecciosas en todo el cuerpo. Estaba en cuidado intensivo. No había medicina para suministrarle que fuera más fuerte que esa infección.

 

Mateo 19:26

Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

 

La abuela preguntó, “¿Podrían por favor orar por mi nieta?” Aquella tarde, conduje hasta el hospital. Me presenté a la madre de la niña. Ella aún no era creyente. Le pregunté al Señor cómo debía orar por esta niña. Las palabras me fueron dadas por el Espíritu Santo, “Ordena al diablo que deje a la niña y ordénale a su cuerpo que sea sano y fuerte.” Me dirigí a la sala del hospital, ella estaba rodeada de aparatos de supervivencia, y tenía heridas cenagosas y verdes en todo su pequeño cuerpo. No estaba despierta, sino que dormía. Oré por ella como el Señor me sugirió, ordenando a la enfermedad y a  los demonios que se fueran. Luego le agradecí al Señor por la obra que había hecho en el cuerpo de esta pequeña. Le hablé a su cuerpo para que recibiera fuerza.

La gratitud hace que nuestra fe se haga efectiva. Las palabras de Dios son buenas. Él siempre promete cumplir sus palabras. Las mismas no fallarán.

 

 

Filipenses 1:6

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

 

Miré a la niña y no vi ningún cambio. Le hablé a la madre y le dije que había orado, entonces me fui.

 

En la mañana, la madre y la abuela me llamaron, estaban muy esperanzadas y emocionadas. La pequeña niña estaba completamente sana. Durante la noche, aquellas feas heridas verdes se cayeron de su cuerpo frágil. Debajo de las heridas verdes, Dios había creado una piel hermosa, sin rasguños y perfecta.

 

Esta pequeña niña fue sana porque Jesucristo dijo, “Puedo.”

 

El hombre que trajo su hijo a Jesús tenía un problema. Él no sabía si podría creer. Le pidió a Jesucristo que le ayudara. Cuando la incredulidad del hombre fue llevada a Jesucristo, la incredulidad perdió el poder de impedir el milagro.

 

Marcos 11:22

            Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.